historias atemporales
domingo, 16 de octubre de 2011
miércoles, 20 de julio de 2011
En blanco y negro
Enviado: 20 de jul, 2011 08:22
Puede que no haya sido una buena idea decirle que venga a buscarme. El echo de que interrumpa mi estado de felicidad hace que me replantee el no salir de este avión.
Menos mal que viajo con poco equipaje. El resto de lo que necesito para estos días está en mi cabeza, aunque desordenado.
Odio esperar dentro de avión. La gente se vuelve agresiva, como si salir el primero tuviera la recompensa de sentirte más integrado en el nuevo sitio.
Por mucho tiempo que pase en el aeropuerto,el edificio me produce rechazo,supongo que será porque tanta gente buscando su sitio me agota.
Ya está ahí. Parece que me busca. Si soy hábil aún puedo esquivarla. Pero si lo hago, el viaje perdería parte del sentido de abandono. Debo poder despedirme como había planeado, sin echarme atrás, diciendo lo que llevo tiempo estructurando en la cabeza. Sin flaquear. Sin arrepentirme de la decisión.
Me está mirando. No puedo volver atrás. Espero volver aquí con menos equipaje.
Puede que no haya sido una buena idea decirle que venga a buscarme. El echo de que interrumpa mi estado de felicidad hace que me replantee el no salir de este avión.
Menos mal que viajo con poco equipaje. El resto de lo que necesito para estos días está en mi cabeza, aunque desordenado.
Odio esperar dentro de avión. La gente se vuelve agresiva, como si salir el primero tuviera la recompensa de sentirte más integrado en el nuevo sitio.
Por mucho tiempo que pase en el aeropuerto,el edificio me produce rechazo,supongo que será porque tanta gente buscando su sitio me agota.
Ya está ahí. Parece que me busca. Si soy hábil aún puedo esquivarla. Pero si lo hago, el viaje perdería parte del sentido de abandono. Debo poder despedirme como había planeado, sin echarme atrás, diciendo lo que llevo tiempo estructurando en la cabeza. Sin flaquear. Sin arrepentirme de la decisión.
Me está mirando. No puedo volver atrás. Espero volver aquí con menos equipaje.
sábado, 16 de julio de 2011
En blanco y negro
De todas las posibilidades que tenemos para generar trozos de nuestra vida en formato digital y papel, el blanco y negro siempre ha llamado la atención. Y aquí estoy, esperando un avión cargado con pedazos en blanco y negro de una ciudad que me fascina. Uno nunca está satisfecho con el trabajo que hace, el perfeccionismo puede ser un duro compañero de trabajo, pero esta vez me ha salido bien. Algo que llevaba tiempo buscando, y la ciudad me lo ha brindado sin pedir nada a cambio.
¡¡Cómo odio esperar en un aeropuerto!!. Toda esa gente que va de arriba a abajo con media casa a cuestas y buscando un sitio donde sentirse, por unos días o semanas, una persona distinta. ¿Los sitios son hacen distintos?. Yo creo que no. Simplemente nos hacen llenar más nuestra memoria, pero se puede ser feliz en un sólo sitio, en una sola ciudad.
No me he presentado, me llamo Alberto y estoy en esta ciudad de paso, por ahora. Espero que en unas semanas estaré de nuevo aquí, en el mismo sitio, pero esta vez para quedarme. Sí, sé que es un poco contradictorio con lo que acabo de decir, pero no busco un sitio distinto para sentirme bien, busco MI sitio. Y sé que es éste. Donde voy me espera una vida, pero no es la que quiero vivir, aunque lleve 10 años en ella. Las oportunidades se presentan en pocas ocasiones, así que aquí estoy: Sentado junto a una maleta, de camino a casa para abandonarla y empezar, o mejor dicho, seguir con lo que realmente quiero y necesito.
Será un proceso doloroso, tengo que dejar demasiadas cosas, pero seguro que, como en los aeropuertos, luego agradeces viajar con poco equipaje. Hay cosas nuevas en todos los destinos, pero sé que después de mi vuelta aquí, no tendré otro destino mejor.
El vuelo que me lleva a abandonar mi hogar está a punto de salir.
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